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Introducción

El Bosque de Knyszyn – la Tierra de la Tranquilidad. Aquí puede encontrarse la tranquilidad. Es una reserva de la naturaleza y el relax. Aquí el tiempo pasa más lentamente. En muchos lugares es posible descansar del sonido del teléfono: la falta de cobertura de telefonía móvil es una atracción de este lugar. El Bosque…

Introducción

El Bosque de Knyszyn – la Tierra de la Tranquilidad. Aquí puede encontrarse la tranquilidad. Es una reserva de la naturaleza y el relax. Aquí el tiempo pasa más lentamente. En muchos lugares es posible descansar del sonido del teléfono: la falta de cobertura de telefonía móvil es una atracción de este lugar. El Bosque de Knyszyn es un detox de las dificultades de la vida, del zumbido y el ruido de la gran ciudad. El Bosque de Knyszyn es un gran número de atracciones para toda la familia, para los que buscan la tranquilidad, pero también para los apasionados de la historia, el patrimonio cultural y el deporte. Ya un corto paseo por las numerosas rutas turísticas da la posibilidad de sumergirse en la magia de esta región de Podlasie. Las rutas para excursiones a pie bien señalizadas nos llevan, entre ciénagas, prados situados al abrigo del Bosque de Knyszyn y coloridos árboles, a encontrarnos con la historia. El bosque esconde en su interior las tumbas de sublevados de noviembre, de enero, de soldados de las guerras del siglo XX. El bosque es también una multitud de lugares sagrados relacionados con las tres religiones monoteístas. Gródek, Supraśl y Krynki, tres encantadores pueblos, ofrecen a los turistas numerosos monumentos que representan la diversidad religiosa de Podlasie. Viajando por las localidades del bosque visitaremos el único Museo de Iconos de Polonia, una sinagoga o una mezquita tártara. Las pistas forestales son un lugar perfecto para montar a caballo, en bicicleta, para el esquí de fondo o los paseos de nordic walking. Aquellos que deseen el contacto con el agua pueden alquilar kayaks y deleitarse con la tranquilidad del río Sokołda. El microclima único del Bosque de Knyszyn brinda la posibilidad de curar diversas enfermedades en el sanatorio de Supraśl.

Para los gastrónomos es una región extraordinariamente atractiva, que ofrece manjares de la cocina fronteriza, judía, tártara y bielorrusa. Babki ziemniaczane (pasteles de patata), pielmeni (empanadillas rellenas de carne), tatarski pierekaczewnik (masa rellena, enrollada y horneada) saben exquisitamente en las posadas y restaurantes locales. Añadamos a esto una compota casera, un té con menta aromática del propio jardín o el agua local «Krynka» de Krynki.

Es muy fácil enamorarse del Bosque de Knyszyn. Este lugar se echa de menos y se vuelve a él con alegría. Encontraremos aquí la tranquilidad en cualquier estación del año…